Veo, veo. ¿Qué ves?

 

Me gusta titular las fotos. Hacerlo por series o por secuencias. Jugar con la imagen, con lo que me evoca, con el contenido. Una de ellas se titula  «A veces veo lo que me rodea».

Y, si, a veces veo lo que me rodea!  Solo a veces. Cuando estoy tranquila, sosegada y abierta a lo que me rodea. Entonces se produce la magia y algo llega a mis sentidos. Eso que estaba y está ahí. Se produce el encuentro. Algunas veces, el mundo se para. Un instante que contiene la eternidad. Pongo palabras, palabras que tratan de explicar…  en el momento hay solo silencio.

Me vienen estas palabras de Charles V. W. Brooks, que se refieren a nuestra naturaleza profunda:   «La atención puesta en la sensación tranquiliza lo que es compulsivo en nuestro pensamiento, y así la mente queda libre y lista para realizar su función normal que es la percepción».

Y mientras escribo este pequeño texto, lo dejo reposar, y vuelvo a él, encuentro este escrito de Jung que parece hablarme:

«Por qué es necesario que el hombre alcance por las buenas o por las malas un nivel más alto de consciencia? Ésta es en verdad la pregunta esencial y no logro encontrar la respuesta fácilmente. Creo, que después de miles de millones de años, alguien tuvo que darse cuenta de que este maravilloso mundo de montañas, océanos, lunas y soles, galaxias, nebulosas, plantas y animales, existe.

Desde una pequeña colina en las llanuras de África del Este, una vez presencié un inmenso rebaño de animales salvajes pastando de forma inmóvil y silenciosa,  de la misma manera que llevan haciéndolo desde tiempos inmemoriales, acariciados únicamente por el aliento de un mundo primigenio. Me sentí como si fuera el primer hombre, la primera criatura, en observar todo esto. El mundo a mi alrededor se encontraba parado en un estado primigenio, sin conocimiento de sí mismo. Entonces en ese momento único en el que adquirí consciencia, el mundo se hizo existencia. (Jung 9,I, OC p.177)»  del libro «Trabajo interior» de Robert A. Johnson.

 

A veces veo lo que me rodea. A veces la vida habla. A veces susurra. A veces en sueños algo emerge de la niebla. A veces todo brilla.

 

Veo, veo, ¿Qué ves?